jueves, 18 de diciembre de 2014

Con nada pretendo contarte

Desde siempre me me ha faltado 
alguien al otro lado de la cama, 
un par de motivos por los que llorar 
y cientos de matices para sonreír. 

Algo de tiempo, espacios abiertos
y puertas que cierren a ciertas personas.

Nunca aprendí a caminar despacio,
pero me enseñaron a volar por encima 
del resto cuando las horas
se vuelven naufragios. 

Me sobraron ganas de escribir, 
palabras desordenadas, 
camas de reyes mediocres y
la mentira en boca ajena. 

Querer, en eso siempre he ido sobrada. 

           Una mirada,
           dos pasos más hacia el precipicio,
           tres besos consecutivos, 
           cuatro puntos cardinales, 
           cinco engaños a mí misma, 
           seis amores olvidados entre líneas, 
           siete estrellas de la buena suerte, 
           ocho caminos por los que perderme hacia
           nueve maravillas personales. 
           Diez pecados capitales
           y un puñado de desórdenes numéricos
           que me recuerdan que en todo este tiempo
           ni siquiera he aprendido a contar. 

Y así, con nada, pretendo contarte. 

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